El placer de tener una segunda residencia

Cuando hablamos de hogar, solemos referirnos a nuestra casa donde pasamos la mayor parte del año, pero en mi caso, mi verdadero hogar es cuando llega julio y me voy a mi casa de la playa en Laredo (Cantabria), es un apartamento bastante apañado con unas vistas sensacionales de la playa, donde me encanta perderme.

La pena es que al llevar varios años viviendo en Córdoba no puedo ir todo lo que quisiera durante el año, hace 2 años le hice una reforma bastante maja, para actualizarla. Los años no pasan en balde y un apartamento comprado a principios de los 90 necesitaba una actualización.

A pesar de la reformita, ya estoy pensando alguna modernización del mobiliario, quizás cambiar los sofás de piel que ya están un poco gastados por otros nuevos y un televisor de 50 pulgadas para poder ver esas películas que tanto me gusta disfrutar en veranito después de haber pasado un día de playa.

En cuanto a la playa este verano probaré la nueva tabla de paddle-surf que compré en http://hidropedalesmarengo.com/, buscaba una tabla que fuera de buena calidad, no es plan de estar cambiándola cada verano y encima tenían una de color azul que no pude resistirme a adquirirla.

Mira que no soy de comprar muchas cosas online, pero fue traerla a casa y todo perfecto. Como tardaron poco, incluso me permití el lujo de hablar con ellos y tenerla justo cuando llegase a Laredo, no era plan que me la enviaran a Córdoba y tenerla que meter en el coche con la cantidad de equipaje de toda la familia.

Para mí las vacaciones es hacer todo lo que no puedo hacer durante el año en un gran porcentaje, comenzando por el mar y terminando por verme una película o dos todas las noches. Esto lo suelo hacer muchos sábados, pero es que el resto de la semana no tengo tiempo y el viernes noche que podría, me suelo quedar dormido como un corderito. Consecuencias de madrugar mucho toda la semana que diría aquel.

Hablando con un compañero de trabajo poco antes de venir, me decía que él prefería alquilar apartamento o chalet e ir todos los veranos a un sitio diferente. Me parece una opción muy respetable e incluso hace años yo mismo era de la misma opinión, pero con el paso del tiempo, prefiero tener un sitio donde ir fijo y si tengo ganas de viajar, ya nos organizamos un viajecito.

La necesidad de un tiempo de descanso

Necesito estar los dos meses de vacaciones que tenemos los profesores para oxigenarme y recargar pilas, puesto que, aunque parezca que es un trabajo con muchas ventajas, también quema bastante y no es fácil tener en un aula a 35 chavales que en un alto porcentaje están en el pupitre por todo menos por placer.

El verano es sobre todo tiempo para uno mismo y para pensar, al menos para mí es eso. Supongo que si toda la vida fuera así me aburriría, pero unos días de asueto sin más preocupaciones que disfrutar de tu hogar soñado merece la pena ¿o no?

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