La prevención de accidentes en tu hogar

La prevención de accidentes en tu hogar

En la zona del Levante mediterráneo (en ciudades como Murcia, Valencia o Alicante), donde muchas empresas de seguridad se dedican a la venta e instalación de materiales de este sector para otras empresas y hogares, se advierte a menudo de la necesidad de tener en cuenta unas normativas de prevención de riesgos en el hogar, lugar en el que más tiempo pasamos a lo largo del día y por tanto muy susceptible a ser un espacio donde sufrir golpes y otros peligros. En este artículo te damos algunos consejos para prevenirlos.

Oímos hablar mucho de seguridad en el lugar de trabajo y de prevención de riesgos laborales, pero poco atendemos a los riesgos en la seguridad del hogar, cuando en realidad es el espacio donde se producen el 80% de los accidentes. Y no es de extrañar, ya que es el lugar donde pasamos más tiempo a lo largo de nuestra vida y en el que realizamos mayor cantidad de actividades, corriendo peligro de contusiones y golpes en las terminaciones de mesas o camas que están demasiado cerca de lugares de paso, tropiezos con alfombras (sobre todo de ancianos y niños), intoxicación con fármacos y productos de limpieza, caídas desde camas, literas, escaleras, ventanas y balcones, resbalones en la bañera y todo tipo de cortes y heridas debido al manejo de utensilios como cuchillos o tijeras, o de caminar descalzos.

extintor

Otros accidentes domésticos están relacionados con las instalaciones y aparatos que tenemos en casa, a causa de incendios, explosiones, electrocuciones, asfixias, atrapamientos…

Muchos de estos riesgos son solucionables a través de una serie de precauciones que debemos seguir de manera sistemática:

–          Evitar que las superficies sean resbaladizas (evitando el encerado o colocando materiales antideslizantes).

–          Las barandillas que acompañan las escaleras deben tener una altura no inferior a 90 centímetros. Es ideal si cuenta con barras adicionales adaptables a la altura de los niños.

–          Es necesario proteger aquellas ventanas situadas a una altura igual o inferior a un metro mediante barandillas o rejas, así como evitar que haya cerca de ellas objetos sobre los que un niño pueda subirse para asomarse.

–          Evitar utilizar sillas u otros muebles para alcanzar a lugares altos en lugar de escaleras apropiadas para tal fin.

–          Las estanterías deben estas firmemente fijadas a la pared.

–          Los medicamentos, productos de limpieza y jardinería, insecticidas, pinturas, disolventes, adhesivos y combustibles deben guardarse en un lugar alto, fuera del alcance y la vista de los niños.

–          Cerrar la llave de paso cuando no estemos utilizando el gas y siempre por la noche.

–          No pulsar interruptores eléctricos ni encender cerillas ni mecheros si percibimos olor a gas.

–          Utilizar guantes o manoplas aislantes para agarrar o tocar objetos calientes.

–          Evitar salpicaduras en la cocina mediante tapas.

–          Alejar a los niños de la cocina y la zona de planchado.

–          Limpiar periódicamente los filtros de la campana extractora.

–          Realizar revisiones periódicas de los sistemas de calefacción y suministro de gas, luz y agua.

–          Contar con un extintor para incendios en un lugar accesible y visible de la casa.

–          No conectar aparatos que se hayan mojado.

–          No tocar aparatos eléctricos estando descalzo, aunque el suelo esté seco.

–          No tener aparatos eléctricos a menos de un metro de fuentes de agua.

–          Usar protecciones especiales en los enchufes para los niños.

–          Apagar el suministro eléctrico para cualquier reparación.

–          No instalar calentadores ni estufas de gas en el cuarto de baño ni en otras habitaciones pequeñas o con mala ventilación.

–          Protección vallada para el acceso a piscinas, pozos, estanques, lavaderos…

–          Evitar que los niños jueguen con bolsas de plástico.

–          No dejar a los niños solos en la bañera.

–          No dejar armarios ni cajones abiertos.

–          Que los cantos de los muebles sean redondeados.

–          Instalar la iluminación adecuada en cada espacio, especialmente en los de paso.

–          Situar los objetos colgantes (como lámparas) de forma estable y a una altura adecuada.

–          No colgar objetos sobre la calle en balcones, barandillas…

–          Asegurar los cajones con topes.

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