Cómo decoré mi casa rural con mimo para convertirla en un lugar precioso al que todos quieren volver

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Decorar una casa rural no es fácil. Y hacerlo con mimo menos. Por eso, os quiero contar una de las experiencias más bonitas que he vivido. Lo cuento en primera persona porque así es como lo siento y porque espero que os sirva de ejemplo a otros.

En mi opinión, una casa rural no es solo un sitio para dormir, es un refugio, un lugar donde desconectar, donde sentirse a gusto nada más cruzar la puerta. Seguro que si has estado en una de ellas piensas así, ¿verdad?

Cuando empecé con la casa rural tenía claro que no quería un lugar recargado ni artificial. Quería algo sencillo, acogedor y auténtico. Para mí, lo primero fue respetar el entorno. La casa está en el campo, así que los materiales naturales eran la base: madera, piedra, lino, algodón y cerámica. No hace falta gastar mucho dinero, sino elegir bien. Una mesa de madera maciza, aunque tenga alguna marca del tiempo, cuenta una historia. Un banco antiguo restaurado puede ser mucho más bonito que un mueble nuevo sin alma.

Los colores también son muy importantes. Yo opté por tonos claros y suaves, es decir por blancos rotos, beige, arena y algún gris claro. Estos colores aportan luz y tranquilidad, algo que la gente busca cuando se va a una casa rural porque me lo han comentado. Luego añadí pequeños toques de color con cojines, mantas o cuadros, pero siempre sin exagerar. Menos es más, y en este tipo de casas todavía más.

La iluminación es otro punto clave. No me gustan las luces fuertes ni frías. Prefiero lámparas con luz cálida, varias luces pequeñas repartidas por las estancias y muchas lámparas de mesa. También uso velas, sobre todo en invierno. Dan una sensación de hogar difícil de explicar, pero que todo el mundo nota. Cuando los huéspedes entran y dicen “qué gusto da estar aquí”, sé que voy por buen camino.

En los dormitorios pongo especial cuidado. La cama tiene que ser cómoda, (seguro que sabes de lo que estoy hablando) con buenas sábanas y mantas agradables, no de esas que arañan. No hay nada como meterse en una cama que apetece. Siempre dejo algún detalle extra, como una colcha bonita o un cojín especial. Detalles que los clientes agradecen.

Contratiempos

La chimenea es uno de los grandes atractivos de la casa. En nuestro caso es una chimenea de pellets, muy práctica y limpia. Mucha gente elige la casa solo por eso, por la idea de sentarse frente al fuego con un libro o una copa de vino. Por eso siempre digo que hay que cuidarla bien y revisarla con frecuencia. Aun así, los imprevistos existen, por muy cuidadoso que seas.

Recuerdo perfectamente una vez que se rompió el cristal de la chimenea de pellets. Fue justo antes de la llegada de unos huéspedes. El susto fue grande, porque sin chimenea la casa perdía parte de su encanto, sobre todo en invierno.

No dudé ni un momento y llamé rápidamente a la empresa Cristal para Chimenea. Por suerte, respondieron rápido y pudieron cambiar el cristal en poco tiempo. Gracias a eso, los huéspedes llegaron y disfrutaron del fuego como si nada hubiera pasado. Esa experiencia me enseñó que en una casa rural siempre hay que tener contactos de confianza y reaccionar rápido.

La cocina también merece atención. No hace falta que sea enorme ni moderna, pero sí práctica y bien equipada. A la gente le gusta cocinar en vacaciones, sobre todo si viene en grupo o en familia. Tener utensilios en buen estado, una vajilla bonita y una mesa donde compartir comidas hace que la experiencia sea mucho mejor. Yo intento que todo esté limpio, ordenado y fácil de usar.

En el exterior

En el exterior está otra parte importante del encanto. Un pequeño jardín, una terraza o un porche pueden marcar la diferencia. Unas sillas cómodas, una mesa de madera, algunas plantas y luces exteriores crean un ambiente mágico al atardecer. A la gente le encanta desayunar fuera o cenar bajo las estrellas. No hace falta un gran terreno, solo saber aprovecharlo.

Algo que he aprendido con el tiempo es que el mimo se nota en los detalles pequeños. Un jarrón con flores secas, una cesta con leña, libros sobre la zona, juegos de mesa o una nota de bienvenida. Todo eso hace que los huéspedes se sientan cuidados y especiales. Y cuando alguien se siente así, vuelve y recomienda el sitio.

Y estas son mis recomendaciones si decides sumergirte en lo de montar una casa rural. Como sabrás, casas rurales hay muchas, solo hay que echar un vistazo por Internet para comprobar el boom, pero casa rurales decoradas con mimo, esas son las que marcan la diferencia.

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