¿Qué asesoría necesito?

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Dentro del mundo empresarial, es imprescindible poder contar con asesores especializados. En las grandes empresas, es muy habitual disponer de estos profesionales en la misma empresa. Para los pequeños empresarios y autónomos, e incluso muchas grandes empresas, lo habitual es contratar los servicios del asesor adecuado en cada situación. En función del tipo de asesoría necesaria, se buscan los servicios de asesores fiscales, contables o laborales. Aunque lo mejor es poder contar con una asesoría integral, evidentemente.

La elección del tipo de asesoría no es un asunto menor. Se trata de una decisión de la que dependen varios aspectos, como el cumplimiento de las obligaciones legales de la empresa, la salud financiera de la misma y, en consecuencia, la tranquilidad del día a día. Tanto los autónomos como las pymes y algunos particulares se encuentran con la duda razonable: ¿qué tipo de asesoría necesito? ¿Basta con una fiscal o necesito también una contable? ¿En qué momento es necesario contar con una asesoría laboral?

Para determinar el tipo de asesoría que se necesita en cada momento, lo principal es saber a qué se dedica cada una de ellas y en qué situación conviene contratarla. Es muy común que las propias asesorías proporcionen servicios integrales, es decir, las asesorías no funcionan de forma aislada, sino que se complementan. No obstante, saber identificar las necesidades concretas de cada momento permite saber qué tipo de asesor se va a necesitar. Lo que puede simplificar notablemente la elección.

Dentro del mundo del emprendimiento, es muy fácil escuchar los términos asesoría fiscal, contable o laboral, indistintamente. Lo cierto es que cada una de ellas se ocupa de aspectos diferentes del negocio en cuestión. De manera que no le damos más vueltas al asunto y vamos a definir brevemente las funciones de cada tipo de asesoría y cuándo es necesario contratar una.

Todas para uno: fiscal, contable y laboral

La realidad nos muestra que se puede vivir sin asesoría. Al mismo tiempo, nos hace ver que es necesario contar con ella. Esta paradoja se explica de forma sencilla: las asesorías asesoran y, las funciones que realizan, las puede realizar uno mismo. Sin embargo, que lo haga un profesional que sabe lo que tiene que hacer, evita errores y ahorra tiempo. Hemos entrado en TFS Abogados y Asesores, donde ofrecen todo tipo de servicios legales, desde abogados hasta gestores, pasando por las asesorías, y nos han explicado en qué consiste cada una de las asesorías principales.

Cuando se trata de impuestos, como IVA o IRPF, todas buscan un asesor fiscal. Este tipo de asesoría se centra en la relación existente entre contribuyente y administración. Su función principal no es otra que la de garantizar que se cumplen con las obligaciones fiscales, en tiempo y forma, con corrección y optimizando los plazos, siempre dentro de la legalidad. Las asesorías fiscales son fundamentales para autónomos, empresas o personas que realizan operaciones con un impacto fiscal significativo. Se ocupan de presentar impuestos y llevar a cabo la planificación fiscal para pagar lo que corresponde, ni más ni menos, y evitar sanciones.

Contar con este tipo de asesoría es más que recomendable cuando se inicia una actividad económica. La mala elección del régimen fiscal o el desconocimiento de las deducciones aplicables puede salir caro a medio plazo.

Sus funciones son la presentación de los modelos tributarios, la declaración de la renta y el impuesto de sociedades, en el caso de las empresas, asesorar sobre gastos deducibles, informar sobre subvenciones, bonificaciones o deducciones fiscales, representar ante Hacienda en caso de inspección o requerimiento.

Si una asesoría fiscal mira hacia afuera, como hemos visto, la contable lo hace de forma introspectiva y mira hacia adentro. La misión de la asesoría contable no es otra que la de reflejar la situación económica y financiera de una empresa o actividad profesional. En este apartado empresarial, entran en juego los libros de contabilidad, balances, cuentas de resultados y seguimiento de los ingresos y gastos. Es una asesoría imprescindible para sociedades y más que recomendable para los autónomos, cuando quieren tener una buena perspectiva de su negocio. No se trata de cumplir con la normativa contable, se trata de tener información útil a la hora de tomar decisiones como invertir, contratar personal, ajustar precios o reducir costes.

Aunque muchos confunden la asesoría fiscal con la contable, no son iguales. Una contabilidad bien llevada facilita la labor del asesor fiscal y reduce riesgos.

Las funciones que lleva a cabo un asesor contable son el registro y control de gastos e ingresos, la elaboración de los libros contables obligatorios, la preparación de informes económicos y financieros, apoyo para saber si el negocio es rentable y, en las empresas, presentar las cuentas anuales.

Solo nos queda la asesoría laboral, que hace acto de aparición cuando existen empleados. Puede ser útil para los autónomos en determinados casos, pero su campo de acción implica los contratos, nóminas, seguros sociales, altas y bajas, despidos, bajas médicas, relaciones con la Seguridad Social, etc. Es un tipo de asesoría imprescindible en el momento que se contrata al primer empleado. Un error en el contrato o la nómina puede llevar a conflictos laborales y sanciones. Sin olvidar que la normativa laboral cambia con mucha frecuencia, por lo que mantenerse al día conlleva tiempo y especialización.

Las asesorías laborales cobran relevancia cuando se producen procesos como inspecciones de trabajo, expedientes disciplinarios o reestructuraciones en la plantilla. Situaciones en las que contar con un apoyo profesional marca la diferencia entre un problema que se tiene bajo control y uno que se complica.

Una asesoría laboral realiza funciones como la gestión de contratos laborales, el cálculo y emisión de nóminas, pagas extra, finiquitos y liquidaciones, altas, bajas y variaciones en la Seguridad Social, tramitación de partes de baja por motivos de salud, asesoramiento sobre convenios colectivos, jornadas, vacaciones, etc.

Beneficios de la asesoría integral

Indudablemente, se trata de un tema complejo el del mundo empresarial. Razón por la que es imprescindible contar con un asesoramiento especializado a la hora de manejar algunas áreas del negocio. En este punto, entra en juego la asesoría fiscal, contable y laboral integral. Ya conocemos los tres tipos de asesoría y en qué consiste cada uno, por lo que contar con un servicio integral puede ser la mejor opción y marcar una clara diferencia en el éxito empresarial.

Al contratar los servicios de la asesoría de forma integral, se optimiza la gestión contable y financiera de la empresa. Sin duda, una de las ventajas más obvias y necesarias. Permite realizar un manejo efectivo de las obligaciones contables, con un asesor contable gestionando todos los aspectos relativos a las finanzas empresariales. Se reducen los errores y las omisiones que se pueden producir en la gestión y se realizan tomas de decisiones basadas en los datos.

El cumplimiento de las obligaciones fiscales es otro beneficio que proporciona contar con un asesoramiento integral. El asesor se ocupa de todos los aspectos fiscales de la empresa, haciendo un manejo eficiente de las obligaciones fiscales, presentando las declaraciones, realizando la gestión de los pagos, minimizando riesgos y permitiendo una planificación fiscal efectiva, minimizando la carga y maximizando los beneficios fiscales.

En el aspecto laboral, una asesoría integral ayuda en la gestión de todos aquellos aspectos relacionados con los empleados, garantizando que se cumplan las leyes y regulaciones laborales. Se produce un manejo eficiente de las obligaciones a nivel laboral, gestionándolas todas, desde la contratación hasta el despido, la gestión de los beneficios y el cumplimiento de la normativa laboral. Al mismo tiempo que se minimizan los riesgos laborales, evitando litigios y sanciones costosos. Por supuesto, una asesoría laboral permite que se mejoren las relaciones con los empleados al proporcionar asesoramiento sobre las prácticas de empleo más justas y eficaces.

Contando con un servicio de asesoría integral, se cuenta con una solución integral y una gestión eficaz. Una de las principales ventajas es la comodidad y eficacia que supone tener solo un punto de contacto para resolver todas las cuestiones y necesidades de asesoramiento de la empresa. Este aspecto conlleva un completo entendimiento del negocio, ahorra tiempo y recursos.

No todas las situaciones requieren el mismo servicio. Un autónomo que acaba de empezar necesita, como mínimo, una asesoría fiscal y, en muchas ocasiones, un mínimo apoyo contable. Cuando el negocio crece, la contabilidad se va tornando más compleja y, en caso de contratar personal, es necesario disponer de una asesoría laboral. Es decir, van adquiriendo servicios de asesoría en función de sus necesidades.

Las pymes o sociedades suelen contar con los tres tipos de asesoría desde el primer momento. Separar los servicios puede dar la impresión de ahorro, pero a largo plazo, se suelen producir incoherencias y errores en las diversas áreas. Por esta razón, lo más prudente es decantarse desde el primer momento por una asesoría integral, con la que se coordinen las áreas fiscal, contable y laboral conjuntamente. Para los particulares que a veces necesitan asesoría, suele ser necesaria la fiscal, sobre todo en lo relativo a las declaraciones de renta, herencias u operaciones patrimoniales.

En definitiva, cada caso es distinto y hay que analizar cada necesidad. Aunque la clave es anticiparse y no buscar asesoramiento cuando surge el problema, sino buscarlo para evitarlo.

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