Se habla mucho de reformar viviendas, pintar paredes, cambiar el cuarto de baño o la cocina. Hacer una reforma integral, por lo general, implica cambiar la fontanería y la instalación eléctrica, aunque en ocasiones se pueden realizar los cambios antes de hacer una gran reforma o después de haberla hecho. Todas las viviendas e inmuebles disponen de una instalación eléctrica, a la que no solemos prestar demasiada atención salvo que se produzca algún fallo. Somos muchos los que no sabemos cada cuánto tiempo es necesario renovar la instalación eléctrica y no nos lo planteamos hasta que surge el problema.
No obstante, los profesionales del sector aseguran que se trata de una pregunta bastante frecuente y habitual, por lo que vamos a aprovechar este artículo para resolver algunas de las dudas que se presentan en torno a esta cuestión.
Tanto si es el caso de aquellos que están pensando en hacer mejoras en sus inmuebles como si se trata de los que quieren saber cuándo es necesario renovar la instalación eléctrica y se están planteando llevar a cabo los cambios, es imprescindible saber que se trata de una decisión fundamental que va más allá de lo estético, como sucede con otros aspectos de una reforma. El cambio y la renovación de la instalación eléctrica van a producir un aumento de la seguridad, el confort y la eficiencia de las viviendas. A la hora de llevar a cabo este importante cambio, hay que tener en cuenta aspectos como la normativa o que el cableado sea seguro para el hogar o negocio.
Una buena instalación eléctrica es esencial y mantenerla en buenas condiciones es imprescindible para garantizar la seguridad y que el uso de la energía sea lo más eficiente posible. Hacer un cambio de la instalación en el momento adecuado es fundamental, como veremos a continuación.
Un tiempo para el cambio
Como decimos y sabemos de sobra, la instalación eléctrica es una parte esencial en nuestro día a día, en todos los hogares y negocios. Sin luz y energía eléctrica, la vida no sería como es, ya que se han convertido en bienes básicos que requieren estar en buenas condiciones para mantener la seguridad y proporcionar un uso eficiente de la energía, sobre todo en estos tiempos en los que sus costes están tan elevados y la demanda de otras soluciones aumenta, como hemos podido conocer de la mano de DGF Soluciones Eléctricas, unos profesionales de la electricidad al servicio de los hogares y empresas adaptados a las nuevas necesidades energéticas.
Con el paso del tiempo, las instalaciones eléctricas llegan a presentar un desgaste importante. Los materiales de los que se componen se degradan con el paso de los años; las necesidades energéticas cambian, la normativa se actualiza para que la seguridad mejore, pueden producirse saltos de chispas o un olor a quemado, siendo casos de extrema urgencia, o existir otros factores que hacen necesario el cambio.
Saber en qué momento es necesario realizar una renovación de la instalación es fundamental para evitar que se produzcan riesgos y garantizar un funcionamiento correcto de toda la instalación. Todo tiene una vida útil que, con el paso de los años, sufre desgaste, por lo que resulta importante poner atención al estado de la instalación eléctrica. La edad es un número que conviene tener presente debido a que es una referencia importante sobre la vida útil que puede durar en buenas condiciones una instalación eléctrica.
En más casos de los que se considera, es conveniente llevar a cabo un seguimiento periódico de las instalaciones y su estado, sin pasar por alto ningún aspecto. Son muchas las razones que hacen necesario y conveniente realizar una renovación de la instalación. Evitar posibles fallos, cortocircuitos, sobrecargas o incluso incendios es más sencillo si se llevan a cabo las convenientes inspecciones y cambios. Como cabe esperar, no tiene por qué suceder nada de esto y en la mayoría de los casos es así, pero siempre es mejor prevenir que curar y realizar una inspección nunca está de más.
Cuando las instalaciones son viejas y duran más de lo esperado, el fallo se puede producir en cualquier momento y esos fallos ni vienen bien ni suceden en un buen momento, por lo que renovar la instalación es clave a la hora de prevenir y adaptarse a las necesidades de consumo actuales, tanto en las viviendas particulares como en los locales comerciales.
En la actualidad, el uso de dispositivos eléctricos es mucho mayor que años atrás, lo que supone una mayor demanda de potencia, enchufes más seguros y que la instalación se encuentre siempre en las mejores condiciones para que pueda funcionar a pleno rendimiento y evitar que salte la luz o que se produzcan imprevistos.
La mejor noticia de todas es que la vida media de una instalación eléctrica suele durar entre veinte y treinta años, por lo que no hay que realizar cambios de forma constante. A partir de esos años, es posible que la instalación no se ajuste a los estándares de seguridad debido a un cambio de normativa o se produzcan fallos, como se puede observar en las instalaciones formadas por cables antiguos, enchufes sin toma de tierra o sin diferenciales de protección. Este tipo de problemas es una clara señal de que la instalación está obsoleta y es hora de realizar cambios.
Lo que dice la normativa actual
Tener conocimiento de lo que la ley dice al respecto es fundamental a la hora de hacer cambios en la instalación eléctrica. El Reglamento Electrónico de Baja Tensión (REBT) es la base legal de cualquier instalación eléctrica del país, en el que se definen las condiciones técnicas y de seguridad que se tienen que cumplir en las viviendas. Dentro de sus exigencias podemos citar las siguientes:
- Un interruptor general automático (IGA).
- Al menos dos diferenciales, uno para uso general y otro para zonas húmedas.
- Interruptores magnetotérmicos individuales para cada circuito, como la iluminación, los enchufes, la cocina, etc.
- Una toma de tierra continua y funcional en todo el inmueble.
- Un cuadro eléctrico bien distribuido.
Esta ley también regula las secciones mínimas del cableado, el uso de materiales certificados y la obligación de que todo lo que se lleve a cabo se encuentre verificado por un instalador autorizado.
En el caso de las viviendas que superan los veinte años, es muy posible que la instalación eléctrica no cumpla con el REBT actual, lo que puede suponer un riesgo para la seguridad y convertir en que cualquier reforma de la instalación no pase la correspondiente inspección o en que no se pueda contratar más potencia en caso de necesidad.
Llegado el momento de hacer una reforma de la instalación eléctrica, es necesario obtener un boletín eléctrico actualizado. Este documento certifica que todo lo que se ha realizado en la instalación eléctrica del inmueble se ha llevado a cabo de conformidad con la normativa eléctrica actualizada, además de ser indispensable a la hora de contratar o modificar el suministro eléctrico. De manera que hay que asegurarse de que el trabajo llevado a cabo en la instalación sea realizado por una empresa instaladora autorizada, ya que es la única compañía con la capacidad de emitir la documentación necesaria y pasar las inspecciones.
Una vez claras las cuestiones legales, pasamos a la parte técnica, en la que la potencia contratada y las necesidades reales son esenciales. Tener contratada una potencia que no se ajuste al consumo real es bastante habitual. Son muchas las viviendas que tienen contratada una potencia mayor de la que necesitan, lo que supone un aumento de la factura mensual. En otros casos, sucede lo contrario y se contrata menos potencia, lo que implica que el diferencial salta cuando el horno y el microondas se encienden de forma simultánea.
Otro de los puntos críticos de una reforma eléctrica es el cableado y la distribución. Lo ideal es utilizar cables de cobre, más resistentes y seguros, con secciones adaptadas en cada circuito. Todo debe ir dentro de los correspondientes tubos y canalizaciones reglamentarios, sujetos y accesibles para que las posibles reparaciones futuras resulten más sencillas. Además del tipo de cable, hay que saber cómo está organizada la instalación y, en el caso de renovación, modernizar el cuadro eléctrico, distribuyendo los circuitos por zonas: iluminación, enchufes, cocina, aire acondicionado, etc.
La seguridad eléctrica es la base para vivir tranquilos en las viviendas. No se trata de evitar apagones, sino de proteger a las personas que viven en los inmuebles de las posibles descargas, los incendios o accidentes producidos por un fallo eléctrico. Una instalación segura debe incluir una buena toma de tierra, que derive cualquier fuga de corriente hacia el suelo; interruptores diferenciales que corten la electricidad cuando se detecte una fuga; protecciones magnetotérmicas y protecciones contra sobretensiones que protejan a los electrodomésticos frente a los picos de tensión.
Todos los materiales que se utilicen en las instalaciones eléctricas, como los cables, los diferentes mecanismos o el cuadro eléctrico, deben estar certificados, garantizando el cumplimiento de la normativa y que ofrecen el nivel de seguridad necesario.
En definitiva, una instalación eléctrica renovada es fundamental y sinónimo de seguridad.








