Consejos para la limpieza de alfombras

Una de las cuestiones más peliagudas a la hora de emprender una limpieza a fondo en casa es el de qué hacer con las alfombras, porque su valor decorativo es inversamente proporcional a las facilidades que ponen para ser limpiadas adecuadamente. La acumulación de suciedad procedente de la suela del calzado, la infiltración de polvo entre el tejido, la resistencia de los ácaros,… Un compendio de dolores de cabeza que en nada tienen que envidiar a los padecidos por Jeffrey Lebowski después de que, confundiéndole con un millonario del mismo nombre, unos desaprensivos le measen aquella alfombra tan especial “que daba ambiente a la casa”. Cabe encontrar para ello soluciones profesionales como la que aporta Limpieza a Domicilio Gijón, negocio especializado en la limpieza de alfombras en Gijón, y que apuesta por una receta cuyo primer paso consiste en la “aspiración profunda de toda la pieza para eliminar en general polvo y residuos sólidos” para más tarde practicar una “limpieza con máquina pulverizando agua con detergente higienizante, pasando en varios sentidos del tejido, repitiendo en función de la suciedad”, tras lo cual, por último, proceder a un “secado de forma natural (al aire) sin maltratar el tejido con ningún tipo de máquina o calor artificial”.

En cualquier caso, esta compañía de limpieza a domicilio de Gijón propone para los particulares unas medidas conservadoras que pasan por aspirar conCarpet 3 regularidad la superficie de la alfombra para evitar la acumulación de polvo –cada una o dos semanas o cada tres o cuatro días en lugares que sufran especialmente la acción del tráfico y la polución-, limpiar las manchas en el momento que se producen para evitar su fijación al tejido –difíciles e incluso imposibles de erradicar mediante tratamientos profesionales-, limpiar las áreas aledañas para evitar mayor suciedad, girar periódicamente la alfombra 180 grados para su desgaste uniforme y realizar una limpieza profesional cada cierto tiempo, siempre en función del uso y estado.

Sin embargo, si el dueño de la alfombra no cuenta con los servicios próximos de esta empresa de limpieza de Gijón, siempre podrá recurrir a una serie de pequeños trucos que, quizás, logren poner fin a su problema. En primer lugar, la aspiradora es la herramienta fundamental para el limpiado de alfombras, puesto que, gracias a su mecanismo de extracción basado en la fuerza del aire, las fibras que componen el entramado no resultan cortadas a lo largo del proceso y se estropean en menor medida. Para proceder a la tarea de limpiado, conviene dividir la superficie de la alfombra en secciones sobre las que se pasará la aspiradora varias veces, de forma lenta y concienzuda. Como ayuda útil, se pueden aplicar limpiadores especiales para alfombras. Respecto a su acción, se debe leer previa y cuidadosamente las instrucciones, técnicas y recomendaciones escritas por el fabricante del producto. En un plano más casero, una combinación de bicarbonato de sodio disuelto en agua resulta especialmente indicado para, sobre todo en los procesos de limpieza al vapor, combatir los malos olores que la suciedad genera en la alfombra.

Otro asunto son los casos de manchas de líquidos, ya que la dificultad de eliminarlos es mayor. Como indicaba la citada empresa de limpieza de Gijón, no se debe esperar a que este tipo de manchas consigan fijarse y arraigar en el tejido de la alfombra. No obstante, conviene que, en primer lugar, se seque lo suficiente para, más tarde, tratar de enjuagarla con abundante agua limpia. Un nuevo secado revelará los resultados del tratamiento. En caso negativo, se puede añadir una mezcla muy ligera de lejía y vino blanco, efectiva ante manchas susceptibles de ser disueltas en agua, como las bebidas alcohólicas, los zumos de frutas, los colorantes alimenticios y salsas, la leche, el barro, los excrementos, la tinta o la pintura. Por su parte, si la mancha de líquido contiene sustancias que puedan teñir la alfombra –chocolate, vino, sangre, salsa de tomate,…- y siempre que entre los componentes de la alfombra no se encuentre la lana, la solución deberá conformarse con una cucharada de amoníaco por cada taza de agua. Agua mezclada con alcohol, en cambio, es la combinación ganadora ante las manchas de cola y pegamento. Peor remedio tienen los líquidos de alto componente graso, como el aceite. Se puede intentar secar el fluido con papel absorbente, pero por lo general este tipo de sustancias significan una tarjeta de visita a los centros de limpieza profesional. Por el contrario, se desaconseja los frotados vigorosos por el riesgo que suponen para las fibras textiles del tapiz. Sin embargo, un frotado suave con un cuchillo sin filo, como el que se emplea para untar mantequilla, puede ser la respuesta ante quemaduras en el tejido de la alfombra.

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