La bañera ¿es realmente funcional y segura?

Puede que a todos nos guste darnos baños relajantes los viernes por la tarde con sales minerales y mucha espuma, o puede que no, pero la realidad es que muy pocos tenemos la opción de hacerlo, ya sea por tiempo o por falta de bañera. No obstante, este último punto es algo habitual en España pues la mayoría de nosotros optamos por cambiar la bañera tradicional por un plato de ducha en cuanto tenemos la oportunidad lo que nos hace preguntarnos, muchas veces, si es realmente funcional.

Las bañeras en los hogares españoles suelen ser usadas, en casi el 90% de los casos, por bebés o niños, pues según los padres, madres y tutores, esa es la única etapa de la vida en la que puede resultar más funcional que el plato de ducha. Llegados a la adolescencia, y por supuesto en la madurez, el plato de ducha se vuelve mucho más cómodo: ocupa menos espacio en los cuartos de baño, nos ayudan a ganar tiempo y, además, son menos peligrosos pues entrar y salir de la bañera puede resultar arduo complicado para personas con cierta edad o problemas físicos de diferente índole.

En Estados Unidos, y de unos años a esta parte también en las nuevas viviendas españolas, se suelen construir un mínimo de dos cuartos de baño, uno de los cuales dispone de plato de ducha y el otro de bañera pero, aún así, a la larga las estadísticas nos indican que tendemos a cambiar la bañera por el plato de ducha en la mayoría de los casos a pesar de disponer de dos aseos en la vivienda.

Según los números de los profesionales de BañoSpacio, cada vez son más las familias que deciden cambiar la bañera en España pues, cuando los hijos superan los 10 años de edad, dejan de usarla. De hecho, la demanda de sus servicios se ha multiplicado por tres en los últimos años.

Los peligros de la bañera

La bañera entraña muchos más peligros que la ducha, a pesar de que esta última tampoco está exenta de ellos, y por eso, conforme vamos ganando años, es más razonable optar por un plato de ducha que se encuentre a nivel de suelo que por la bañera tradicional.

  • Resbalones: levantarnos de la bañera, a pesar de apoyarnos en las paredes de la misma, puede ser una tarea complicada. La superficie lisa de la bañera, junto al agua y la humedad que se acumula en ella, hace que resbalarnos sea de lo más común. Las alfombras de plástico que se colocan en el suelo de la bañera suelen ayudar a evitar caídas y resbalones con los pies, pero es fácil resbalarnos al apoyar las manos en las paredes para coger impulso con el fin de alzarnos.
  • Descargas eléctricas: durante el baño relajante, muchos de nosotros solemos poner música, lo que crea un grave peligro al caber la posibilidad de que el aparato eléctrico se moje y acabe dando una descarga importante que nos sacuda a nosotros dentro de la bañera, pero ese no es el único peligro. Secadores que caen dentro, enchufes ceca de la bañera, etc.
  • Quemaduras y ahogos: por raro que nos parezca no es la primera vez que alguien introduce una pierna en la bañera tras llenarla sin probar antes la temperatura del agua. Esto puede provocar quemaduras, algunas de ellas muy graves. Tampoco podemos olvidar la posibilidad de un desmayo a causa de una bajada de tensión por el calor acumulado en la estancia. Hay que tener mucho cuidado pues ese desmayo dentro del agua podría acabar con nuestra vida por ahogamiento.
  • Golpes en la cabeza: lógicamente este peligro viene de la mano de los resbalones pero es importante ponerlo como un riesgo a parte porque el resbalón puede traer una pierna rota, pero un golpe en la cabeza puede traer la muerte.

Un análisis realizado en Estados Unidos señaló que unos 80 mil estadounidenses sufrieron accidentes en la bañera desde 1990.

Un resumen de la investigación, publicada esta semana por el periódico New York Times, reproduce algunas de las recomendaciones a los bañistas. Por ejemplo, no se debe utilizar la bañera por más de 15 minutos y la temperatura del agua no debes superar los 40º grados. La doctora Kenzie señala en ese estudio que, a pesar de que los menores de 16 años son protagonistas de cerca de un cuarto de los accidentes, no logró encontrar instrucciones para el uso de la bañera específicos para dicha franja de edad, por lo que los niños son los más expuestos.