Internet redimensiona el alquiler de las segundas viviendas.

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Alquiler de casa online

Alquilar el apartamento que tenemos en la playa, los meses que no lo usamos y conseguir con ello una entrada extra de dinero no es nada nuevo. Sin embargo, ahora con internet es más rápido, más cómodo, más rentable y nos cuesta menos esfuerzo.

Puedes tener un apartamento en Calpe (Alicante), que solo utilizas el mes de agosto y tenerlo alquilado todo el año a inquilinos que vienen de Alemania, Inglaterra, Holanda, sin que te suponga un trabajo extraordinario. Ahora con Internet es posible.

Bajo la inspiración de Airbnb, han surgido páginas web y plataformas digitales que gestionan el alquiler de viviendas particulares con fines turísticos y que promueven estos inmuebles en portales inmobiliarios de otros países. Los países de los que proceden la mayoría de los turistas. Hablando con los agentes de Key & Rent, una de estas páginas web, que alquilan casas y pisos de particulares de Madrid y Alicante, nos comentan que es un sistema cómodo para los propietarios. Ellos ceden sus pisos y no tienen que preocuparse de nada. Solo de recibir el dinero cuando el piso ha sido alquilado.

En muchas de estas páginas web, el propietario del inmueble firma un contrato con la agencia y entrega una copia de las llaves del apartamento. La web se encarga de buscar inquilinos. Cuando han obtenido una reserva, se lo comunican al propietario. Al concluir la ocupación de la vivienda, abonan al titular el precio del alquiler, descontando la comisión por los servicios de gestión.

En muchos casos es la propia agencia la que se encarga de la limpieza del piso antes y después de cada alquiler. Y de resolver los posibles desperfectos haciendo uso de la fianza. Desde luego, un sistema novedoso que ha revolucionado el alquiler de segundas residencias.

Alquilar segundas residencias con fines turísticos es rentable.

Así nos lo cuenta el periódico de economía Diario Abierto. En un artículo publicado en el 2020 habla de la práctica, cada vez más extendida entre particulares, de comprar apartamentos de segunda mano, reformarlos y alquilarlos por periodos cortos a turistas.

En realidad, no es algo que haya aparecido hace 4 años. Hace 3 décadas, si te ibas de vacaciones a cualquier ciudad turística de la costa, cuando te dabas un paseo, veías en cualquier calle carteles colgados en los balcones que ponían: “Se alquila”, debajo venía apuntado un número de teléfono.

La gran mayoría de estos apartamentos eran propiedad de familias que los utilizaban unas pocas semanas al año. Una parte de los teléfonos que aparecían en los carteles eran de agencias inmobiliarias, pero otra parte, eran de los propietarios.

Hoy ya no se ven tantos carteles colgados en los balcones, pero yo me atrevería a asegurar que se alquilan más apartamentos particulares que antes. Eso sí, de otra manera. Anunciándote adecuadamente en internet, puedes alquilar tu piso sin necesidad de que el futuro inquilino visite la zona.

Los alquileres turísticos siempre han sido estacionales. Funcionaban principalmente los meses de verano. En los últimos tiempos, la operatividad de estos alquileres se ha extendido. En las Islas Baleares la temporada de recepción de turistas comienza en Semana Santa y termina en octubre. Ciudades como Barcelona, y en menor medida Madrid, reciben turistas durante todo el año. Antes los alquileres turísticos se realizaban por quincenas. Actualmente, se pueden hacer por semanas o por días.

Estos son detalles que aumentan la rentabilidad del alquiler de las segundas viviendas. Lógicamente, para sacarle el máximo rendimiento al inmueble tienes que estar moviendo el anuncio continuamente, pero nadie ha dicho que se gane dinero sin hacer nada. Puedes moverlo tú, lo cual te obliga a conocer el sector y dedicar mucho tiempo a la promoción. O apoyarte en profesionales, que lógicamente te cobrarán una comisión por el servicio prestado.

La gente planifica sus vacaciones por internet.

La gente reserva, contrata y compra todo lo relativo a sus vacaciones por internet, con varios meses de antelación. Esto incluye el alojamiento: reservar una habitación de hotel o alquilar un apartamento.

Lógicamente, no se puede generalizar, pero digamos que esta es una práctica cada vez más extendida.

Muchas veces, todo comienza cuando hemos visto una foto en Instagram, hemos leído un artículo en un blog de viajes o hemos visto un video en YouTube que nos ha llamado la atención. Nos planteamos que ese puede ser un buen destino para hacer una escapada de fin de semana o para pasar allí una semana de las vacaciones que tenemos en verano.

A partir de ese momento nos ponemos a investigar. Queremos conocer los lugares de interés de la zona. Dónde podemos ir, qué podemos visitar, qué actividades podemos hacer. No nos olvidemos, las personas nos encaprichamos de los destinos turísticos, no de los pisos o de los hoteles.

Decidido que ese va a ser nuestro próximo viaje, comienzan unos días de frenética actividad. Tenemos que dejarlo todo resuelto en poco tiempo. Los vuelos de avión, cuanto antes los compremos, más baratos salen.

La urgencia la marca el desplazamiento, pero comenzamos por buscar alojamiento. Necesitamos un sitio en el que dormir. Visitamos plataformas, portales inmobiliarios, comparadores de precio de hoteles. Lo que nos guía es la relación entre comodidad y precio.

Muchos de nosotros preferimos los apartamentos a los hoteles, nos dan mayor libertad para entrar y salir cuando queramos. Priorizamos el alquiler a un particular que a una cadena de apartamentos. Es un pensamiento idealista de solidaridad. Preferimos darle el dinero a alguien como nosotros que pagárselo a una empresa, aunque luego resulte que la persona que nos lo alquila sea un rentista que tiene una docena de apartamentos en alquiler y está montado en el dólar, pero eso no lo sabemos.

Cuando hemos reservado el alojamiento, compramos los billetes del viaje. Por último, es probable que contratemos alguna actividad en el lugar de destino. La entrada a un museo, una excursión en barco, una actividad deportiva, etc.

Durante una semana, la planificación y gestión del viaje ocupa la mayor parte de nuestro tiempo libre. Existen operadores turísticos que te venden paquetes, pero cada vez hay más usuarios que disfrutan organizándolo todo a su gusto.

Internet se ha convertido en el principal mercado para comprar y vender todo lo relacionado con las vacaciones, desplazando a sistemas tradicionales como las agencias inmobiliarias y las agencias de viajes físicas.

Airbnb lo cambió todo.

La plataforma Airbnb redimensionó el papel de los particulares en el alquiler de alojamientos turísticos. La web Negocios y Emprendimiento nos cuenta que la popular plataforma de alquileres nació de una necesidad. Dos estudiantes de Diseño y uno de informática: Brian Chesky, Joe Gebbia y Nathan Blecharczyk, tenían dificultades para pagar el alquiler de su piso en San Francisco (California). Aprovechando una feria internacional del diseño que se realizaba en la ciudad, decidieron alquilar una habitación que tenían libre con derecho a desayuno. Para anunciarse, aprovecharon los foros y páginas web que visitaban los asistentes.

Viendo que aquello funcionaba, pensaron que en California podría haber más personas como ellos, que alquilaran habitaciones o apartamentos por periodos cortos de tiempo y crearon un web donde los propietarios podían anunciarse. En la página web se podían gestionar los alquileres, pero además, los tres jóvenes emprendedores movían los anuncios por los sitios web que frecuentaban los posibles inquilinos.

El salto se da cuando en las primarias para las elecciones presidenciales a Estados Unidos coinciden en la ciudad el principal candidato de los demócratas Barack Obama y el de los republicanos John McCain, en sendas conferencias. En ese momento reciben más solicitudes de alquiler que alojamientos tiene la web. Esto llama la atención de la cadena de televisión CNN y de grupos de inversores como Y Combinator, que deciden invertir en el proyecto. Poco a poco, la plataforma fue internacionalizándose.

En 12 años de existencia, Airbnb ha gestionado más de 750 millones de reservas en más de 100.000 ciudades de todo el mundo. Este modelo de negocio supone un peligro para las grandes cadenas hoteleras, que pretenden acotar el alquiler turístico de particulares como sea. No podemos ser ingenuos. Este volumen de negocio no se ha podido alcanzar con la iniciativa de tres jóvenes ingeniosos. En su desarrollo han participado algunos de los principales fondos de inversión de Estados Unidos.

Lo que pone de manifiesto el ejemplo de Airbnb es que con una buena gestión, los particulares se pueden aprovechar de internet para alquilar sus propiedades a los turistas.

Internet ha globalizado el mercado turístico. Nuestro país se ha convertido en uno de los principales destinos vacacionales de Europa. A España llegan cada año millones de turistas procedentes de todo el mundo.

Como hacemos nosotros, también los turistas extranjeros planifican sus viajes por internet. Lo bueno de la red es que si sabes utilizarla, puedes anunciar tu segunda residencia en países extranjeros sin salir de tu casa. Esta es la estrategia que siguen las plataformas que ponen en contacto a propietarios e inquilinos de alquileres vacacionales.

Nosotros tenemos una posición privilegiada. El papel turístico que ocupa España, redimensiona el alquiler de segundas viviendas con fines vacacionales.

 

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