Si vas a reformar una casa tú mismo, hay cosas que deberías tener en cuenta

Hace unos años heredé de mis abuelos una casa en un pueblo de Galicia que se llama Ribadavia, muy conocido por ser el que acoge la famosa Fiesta de la Historia, en la que todos los asistentes se disfrazan como si estuviesen en la Edad Media y pagan incluso en los puestos con los maravedíes. Pues bien, es una casa preciosa, pero no tenemos dinero para hacer un proyecto grande con un contratista, así que decidimos reformarla nosotros mismos durante nuestros días libres. Mi marido se encargaba de la parte de la construcción, ya que tiene algunos conocimientos de sus primeros trabajos de joven, y yo era la que tenía que arreglar los muebles. Dicho así parece que es fácil, y nada más lejos de la realidad, para poder hacer estas cosas uno por su cuenta hay que pensar en muchos detalles, como es  poner este tipo de líneas de vida para el que está en la fachada, y de eso es de lo que os voy a hablar ahora, de las pequeñas cosas a tener en cuenta cuando reforméis y que ayudarán a trabajar con seguridad.

Por esto vamos a empezar. Esta casa que heredamos es de dos pisos, era de un tío de mi abuelo que había fallecido sin hijos y por tanto le dejaba a él todo lo que tenía. Este hombre, en lugar de ahorrar, se dedicó a ir comprando casas, y esta era muy grande, de carácter señorial, con una vivienda incluso para el servicio. Trabajar en una casa de estas dimensiones, como uno se puede imaginar, no es una tarea sencilla, ya que supone muchos peligros. Mi marido lo que primero quería hacer era descolgarse por la fachada para limpiarla bien y volverla a encintar. Por el miedo que teníamos a que esto nos saliese muy caro en el sentido de hacernos daño, decidimos que una idea buena sería contratar una línea de vida de Traltur.

El riesgo inherente a todo trabajo en altura es la caída a diferente nivel. Los sistemas anticaída (líneas de vida, por ejemplo) son aquellos elementos que evitan que se produzca la caída a distinto nivel, o bien retienen al operario en caso de llegar a producirse la caída. Nosotros solicitamos uno individual, basado en el uso de EPIs capaces de evitar que se produzca una caída o de detenerla en las condiciones máximas de seguridad. Y resultado fue magnífico y estamos encantados, ya que no sufrimos daño alguno.

Para el tejado, que ya nos daba algo más de respete, decidimos en cambiar encargarle la restaurante del mismo a Cubiertas Estévez.

Por mi parte, lo que yo más tuve que tener en cuenta a la hora de reparar los muebles que había dentro de la casa fue que estos pudiesen tener bichos. Así, para no esparcirlos, no me los traje a mi vivienda habitual para trabajar en ellos, sino que monté una especie de carpa en el mismo jardín de la finca y allí estuve trabajando con los productos necesarios para limpiarlos bien a fondo y eliminar todos los insectos. Con mucho mimo pero con protecciones también como guantes, mascarilla o gafas, fui lijando y barnizando todo.

Nosotros mismos fuimos también quienes pintamos dentro de casa y barnizamos el parqué para dejarlo como nuevo. Es muy importante cuando se va a acuchillar la madera el hacerlo con mascarilla también y guantes. Estos productos que se usan para trabajar en las casas son muy abrasivos, y no nos cuesta ni media docena de euros usar estas protecciones desechables.

El jardín, un espacio donde tener mucho cuidado

El jardín de la casa fue un espacio que recuperamos tanto mi marido como yo, al alimón. Aquí las principales precauciones que debemos tomar es ponernos guantes, ya que puede haber plantas que nos arañen o nos hagan herida, e incluso algunas a las que tengamos alergia. Nuestra principal misión fue la de limpiarlo, por lo que usamos una desbrozadora. Al no conocer el estado del jardín, era clave que nos pusiésemos unas gafas protectoras de plástico, ya que por debajo podía haber piedras que saltasen al contacto con las aspas de cuerda de la misma.

Una recomendación más: aunque sea verano, intentad protegeros muy bien los pies en el jardín cuando está sucio y lleno de maleza con unas botas altas de goma. Nunca se sabe lo que puede haber, incluso alguna que otra culebra que ha encontrado ahí un buen hábitat para desarrollarse.