Una segunda luna de miel en un hotel de ensueño

De verdad… ¡Tengo unos hijos extraordinarios! Para nuestras bodas de oro –que tuvieron lugar hace unos cuatro meses– nuestros hijos nos regalaron, a mi querido esposo y a mí, una estancia mágica en un hotel de ensueño de gran lujo, el Mercer Barcelona, un espectacular edificio ubicado en pleno corazón del barrio gótico de la encantadora ciudad condal, con un entorno único y a escasos metros de la catedral y de otros edificios emblemáticos de Barcelona. No sólo me encantó el hotel en cuestión debido a su gran valor arquitectónico y a su espectacular belleza, ya que tiene la peculiaridad de haber sido construido sobre una parte de la muralla romana de la antigua Barcino y de contar con unos espectaculares y extraordinariamente conservados arcos medievales, sino también debido a los frescos originales del siglo XII que alberga en su interior y que dejan boquiabiertos a quienes se hospedan en aquel lugar que parece como encantado de lo bonito e increíble que es.

Francamente: ¡a mí me cautivó! A mi esposo le gustó mucho también, pero él creo que se quedaría más bien con la propuesta gastronómica tan exquisita del hotel, la cual, según lo que pude leer y ver, se inspira de las recetas tradicionales de la cultura mediterránea pero dándole aquel toque chic y especial, usando para ello productos de excelente calidad y elaborados a través de unas técnicas culinarias sumamente avanzadas haciendo que comer no sólo se convierta en un placer para la vista y el olfato sino igualmente para el gusto llevando a los huéspedes hacia placeres casi orgásmicos o de otro planeta. Estuvimos cuatro días hospedados allí, y esos cuatro días los recordaré de por vida. ¡Ojalá pudiéramos repetir esta divina experiencia porque la estancia se me hizo muy corta y nos quedan todavía muchas cosas por ver y descubrir!

Barcelona, una ciudad que hay que visitar ¡sí o sí!

Es bien sabido que Barcelona es una de las ciudades más bonitas y cosmopolitas del mundo. Cuando te lo dicen piensas: “Vale. ¿Y qué? ¡Hay muchas otras más!” Pero, luego de ello, una vez que la visitas, entonces piensas que no por nada Barcelona es una de las ciudades más visitadas y admiradas porque francamente se lo merece y por múltiples y varias razones. Para empezar, sólo hay que ver la variedad de estilos arquitectónicos y de épocas que alberga en su seno. Ello va desde maravillosos vestigios de la época romana (como en el caso de la muralla evocada anteriormente), pasando por monumentos y frescos medievales, hasta llegar a edificios más modernitas y conocidos a nivel mundial como lo son la Catedral de Santa Eulália, la Iglesia de Santa María del Mar, el Palacio de la Música, el Hospital de Santa Cruz o la Casa Vicens. ¿Bueno y que me decís de La inacabada Sagrada Familia, de la Pedrera, de la Casa Batlló o del Parque Güell?

Unas obras espectaculares con las cuales la ciudad condal se  ha ganado el nombre de ciudad modernista por excelencia. Pues, hay que reconocer que Barcelona no sería lo que es sin la profunda influencia que tuvo en ella el arquitecto Antoni Gaudí. Y bueno… nosotros no sólo quedamos fuertemente impresionados por las innumerables bellezas arquitectónicas de Barcelona sino también por las vistas panorámicas que pudimos admirar desde ciertos puntos elevados como el celebérrimo Montjuic o el Tibidago, etc. ¡Vaya que yo repetiría la experiencia sin pensármelo ni un solo minuto! ¿Y qué más queréis que os cuente?, si no que la excepcional ubicación del fantástico hotel de lujo Mercer Hotel Barcelona, situado a escasos metros de los principales puntos de interés turístico, nos permitió disfrutar de gran parte de la ciudad.

De verdad, pasar estos cuatro días en un hotel como éste para nuestras bodas de oro fue un regalo de nuestros hijos muy bien pensado. Pues, hemos disfrutado cada minuto pasado en su interior y fuera. En cuanto al servicio ofrecido y a la atenta atención del personal debo decir que fueron en cada momento muy profesional y agradable. Vivir una vez por lo menos en la vida este tipo de experiencia, es algo que cada uno debería poder disfrutar y no ser algo solamente y desgraciadamente reservado a unos pocos privilegiados…