Un rincón de naturaleza viva

Hace unos meses me empeñé en iniciar una rutina de ejercicio que me ayudara a ponerme en forma. Pero el caso es que odio correr, no soporto la bicicleta porque me hago daño en el pubis y cuando he intentado quedarme en casa a hacer deporte acabo por aburrirme, así que solo me quedaba una opción: caminar. Pasear a paso ligero, sin distracción y haciendo cambios de ritmo, puede ser uno de los mejores ejercicios que hay en el mundo, os lo aseguro, sobre todo si buscáis cuáles son los caminos por donde queréis pasear. De hecho, debido a esta nueva y sana afición empecé a pensar en la idea de trasladar todo aquello que me gustaba de esos paseos a un rincón de casa, y así es como nació mi rincón de naturaleza viva.

Todo empezó cuando mi hijo me pidió que le comprara una de estas botas de fútbol para niños porque acababa de entrar en el equipo del colegio. Mientras mirábamos juntos qué modelo quería exactamente pensé en comprarme yo unas zapatillas de running o trail para empezar mis largas caminatas y a partir de ese momento empecé a organizar mis salidas.

Pensé en caminar por los alrededores de mi vivienda pero ¿qué me aportaba aquello? Al fin y al cabo lo que yo buscaba era hacer un ejercicio sano que además acabara gustándome para no rendirme antes de hora. Por eso empecé a  hacer salidas por las afueras: al campo, a la zona de casas de campo, a parques grandes e incluso los fines de semana a rutas de senderismo de la zona. Así es como descubrí que me gustaba caminar, y es que es maravilloso pasear respirando tranquilidad, aire puro e incluso, de vez en cuando, oyendo el piar de los pájaros. Así que pensé… “qué bonito sería podres disfrutar de algo así diariamente en casa”, y acto seguido me dije a mí mía “¿y por qué no?”.

Lo que hice fue aprovechar la idea, que lógicamente no es mía, de los jardines verticales de interior para llenar un rincón del salón de casa con plantas aromáticas y enredaderas tipo Galán de noche. Como estas plantas necesitan luz, es de vital importancia que el rincón que elijamos esté cerca de una ventana que reciba varias horas de luz solar al día.

Personalmente no me gustan las flores dentro de casa, prefiero verde, verde y más verde. Si fueran para un balcón o una ventana ya sería otra cosa pero como hablamos de un jardín interior yo lo que recomiendo es mucho verde y, por supuesto, un ave, o dos. En Pajareras y Accesorios encontraréis unas jaulas y pajareras que son una auténtica maravilla. Os recomiendo, por experiencia propia, dos agapornis, pero lógicamente cualquier ave que os guste es válida. Debéis limpiarle la jaula cada día, revisar su alimentación e higiene y hacerle revisiones veterinarias así que si no estáis dispuestos a responsabilizaros del animal más vale que olvidéis esta última parte y os conforméis con el jardín vertical. Ahora bien, os aseguro que la compañía que hacen y la alegría que dan a la vivienda merecen la pena.

Por último necesitaréis una buena silla, o sofá de lectura. Es el rincón de naturaleza viva más bonito que he tenido en mi vida… y el único.