El pacto secreto de los diseñadores de casas

Cada día tengo más claro que los constructores y diseñadores han hecho un pacto para reducir los espacios interiores de las viviendas con el fin de conseguir que esa nueva moda de las “mini casas” arrase a nivel internacional. No es normal que vayas a ver pisos de obra nueva de menos de 50 m2 y los cataloguen de amplios y espaciosos. Pueden ser elegantes, funcionales, económicos… lo que sea, pero ¿amplios y espaciosos? Tiene que ser una broma o una burla a la inteligencia de los compradores.

Sin embargo, visto lo visto, hay muchas parejas jóvenes (y no tan jóvenes), que se ven abocadas a comprar este tipo de casas diminutas, aún más cuando hablamos de personas solas que se independizan de manera individualizada porque las hipotecas y los alquileres son tan altos que optar por estas casitas de juguete es, prácticamente, su única opción.

Gracias a los dioses del Olimpo hay personas con mucho ingenio que han ideado muebles modulares  y transformables que caben, prácticamente, en una caja grande y que pueden usarse con diferentes fines de manera que, en un mismo espacio, podemos configurar un dormitorio sacando una cama, un despacho desplegando la mesa escritorio o una sala de estar convirtiendo la cama en un sofá. Pero este tipo de mobiliario tiene un hándicap, que es carísimo y, por tanto, volvemos al problema inicial: la economía familiar.

Pisos y viviendas únicas

En cuestión de viviendas unifamiliares ha pasado algo similar porque los metros de las mismas parecen estar también de capa caída en las nuevas construcciones. Los diseñadores aprovechan el hueco de bajo de la escalera que antaño servía como armario de almacenaje para meter el baño de la planta baja, un aseo pequeño con inodoro y lavabo en el que hay que entrar de lado. Crean cocinas alargadas tipo pasillo en el que no pueden cruzarse más de dos personas a la vez y es tan complicado abrir un horno o el lavavajillas que estoy pensando en dar clases particulares para evitar golpes y accidentes en ese espacio. Y la última de estas modas locas es copiar a los americanos en eso de poner el zapatero a modo de recibidor en la entrada: como no caben los zapatos en los mini armarios ponen recibidores en la entrada de las viviendas que se abren hacia afuera y en cuyo interior hay baldas para meter los zapatos y zapatillas de todos los miembros de la casa. Con suerte a ninguno le olerán los pies porque como haya alguien que tenga ese problema el suave perfume de bienvenida que dará la casa a los invitados será fantástico.

Para este tipo de casa, que normalmente cuentan con dos plantas como mínimo, tengo un consejo que dar: olvidaos de las barandillas de madera decorada tradicionales para las escaleras porque se comen muchísimo espacio, optad mejor por este tipo de barandillas de cristal que favorecen la libre circulación de la luz y dan sensación de amplitud (aunque a veces sólo sea una ilusión óptica). El hándicap de las barandillas de cristal es la limpieza ya que son más difíciles de mantener brillantes (sobre todo en casas con niños) pero en mi opinión merecen la pena.

La realidad es que, visto lo visto, estoy animando a mis conocidos a optar por la reforma de viviendas de segunda mano o a comprar directamente pisos antiguos antes que invertir en vivienda nueva porque la calidad de vida es mayor en los edificios de más de 5 o 6 años que cuentan con pisos de mayor tamaño.