Decoración e imagen

¿Conocéis esa sensación de llegar a un hotel y sentiros como en casa? Pues yo no la quiero, y lo digo siendo plenamente consciente de mis palabras. Puede que para algunos eso sea un plus a favor de ese alojamiento pero, a mi parecer, es un hándicap. Cuando me alojo en un hotel no busco que todo sea como en casa, busco que sea mejor, con mejores vistas, con mejor aseo y, por supuesto, con los servicios necesarios para poder sentirme como una reina.

Hace unos meses estuve en una feria de decoración en Sevilla  y, a pesar de ser un viaje de negocios, seguí mi política de alojamiento en viajes para reservar habitación en un hotel en condiciones, de esos que se nota que tienes lujo rodeándote. No concibo eso de entrar en una habitación que es incluso más cutre que la tuya propia estando de viaje, no tiene cabida en mis pensamientos. Me alojé en el Mercer Sevilla y disfruté como una enana de esos tres días de feria. Las habitaciones son enormes y la mayoría de ellas tiene terraza, lo cual es un lujo para desayunar e incluso tomar algo por la noche antes de meterte en la cama que, por cierto, era de 2×2, y la decoración es exquisita.

De hecho, si me paro a pensar, incluso soy de la misma opinión cuando hablamos de oficinas o despachos profesionales. Tened en cuenta que un despacho en el que recibes a clientes o pacientes es tu carta de presentación para ellos, tu imagen de marca, y no puede ser un espacio con cuatro paredes y una mesa con cuatro patas. Esa habitación ha de tener carácter, ha de representar la imagen que quieres ofrecer y, por supuesto, ha de estar limpia.

Cuando estuve en Barcelona para promocionar mi empresa de decoración en la ciudad condal alquilé unas oficinas en el centro de negocios BCNDOC porque me habían hablado muy bien de ellas y la verdad es que me llevé una grata impresión, tanto al acceder al edificio (por su gran sala de recepción) como por las oficinas de que dispone (con todo lujo de detalles). Ese es el tipo de impresión es la que me gustaría que se llevaran mis clientes cuando tienen una reunión conmigo en mi despacho y por eso valoro mucho este tipo de cosas.

No sé cómo la gente no se da cuenta de lo importante que es la imagen que proyectamos de nosotros mismos y de nuestros negocios. Por ese mismo motivo es tan importante la decoración de nuestro hogar porque, al fin y al cabo, es nuestra carta de presentación para las visitas, y da igual que sean amigos cercanos o familiares porque la impresión que se lleven de nosotros mismos permanecerá durante mucho tiempo  en sus retinas.